LA PROFESIÓN
Por: Andrea Rodríguez
Para
sobrevivir en el entorno social hay que tener un trabajo o una profesión, y
esta se define del latín professio: “Es
la acción y efecto de profesar, ejercer un oficio, una ciencia o un arte, por
el que se recibe una atribución económica.”[1]
Asimismo dentro de una profesión debe haber
ética, ya que se tiene una responsabilidad dentro de la sociedad, y esto quiere
decir a que debemos responder a nuestros actos, sean correctos o nos
equivoquemos, y que enfrentemos nuestros errores, para no cometerlos de nuevo y
ser cada día mejores profesionistas, y que la gente confié en nuestro trabajo, porque
si amamos lo que hacemos, no será ningún esfuerzo realizarlo y hasta nos
sentiremos felices siendo útiles en la sociedad.
Las características del trabajo profesional, son un nivel de
competencia y de este derivan tres, las cuales son:
a) Competencia intelectual.
b) Competencia técnica.
c) Competencia humanística.
a) Competencia intelectual.
b) Competencia técnica.
c) Competencia humanística.
El otro es la búsqueda del bienestar común, y en esto nos referimos a que en el ejercicio profesional se busca el bienestar individual y colectivo del hombre, porque el surgimiento de las profesiones surge de las necesidades humanas en aspectos científicos de su vida individual y colectiva, por lo tanto, la relación entre profesión y sociedad nos lleva a reconocer el fuerte vínculo que existe entre ellas.
Otro aspecto importante que se debe tener es la vocación, ya que esta va
muy de la mano a la profesión, porque sientes el deseo de hacer y trabajar en
lo que te gusta, ya sea ser médico, veterinario, comunicólogo, abogado, lo que
sea, pero debes sentirlo y sentirte feliz.
La vocación aparece relacionada con los anhelos y con aquello que
resulta inspirador para cada sujeto. Se supone que la vocación concuerda con
los gustos, los intereses y las aptitudes de la persona.
Todos somos libres de elegir a lo que nos
queremos dedicar y esta libertad es
llevar a cabo una profesión de acuerdo a la voluntad. Hay veces que nos vemos
forzados a trabajar por necesidad en un lugar o en un oficio que no nos gusta,
y no la pasamos quejando, y esto puede llevar a problemas éticos, porque si no
te gusta lo que haces, no le vas a poner el empeño para hacer de tu trabajo lo
mejor, y puedes cometer errores que van en contra del sentido humano y social.
Por ejemplo en el caso de un médico que sólo
estudió la carrera por el dinero que cobra en las consultas, pero que no tiene
vocación de tener empatía con la gente
enferma que va en busca de lo que ofrece su profesión, y esto puede tener
consecuencias negativas con sus pacientes, o en el caso de un abogado ser
deshonesto, o en un comunicólogo dar información falsa o hacer uso de la
difamación.
Como conclusión cualquier ejercicio profesional
exige en sus practicantes un gran compromiso social y su que hacer debe estar
regido por una estricta ética profesional. La responsabilidad que tiene el practicante abarca
diferentes aspectos tanto éticos, como económicos, sociales, académicos y
tecnológicos, por eso uno debe estar decidido con la profesión que escojas para
vivir feliz en la vida.
[1]
Documento online. Disponible en http://deconceptos.com/ciencias-sociales/profesion.
Consultado el 5 de diciembre 2013.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario