martes, 10 de diciembre de 2013

El arte de la ética en las profesiones. Por Alan Esqueda Renovato

Hay una etapa de la vida en la que todos tenemos ideales, y uno de ellos es llegar a ser profesionistas, sin pensar en la implicación de lo que este concepto lleva detrás.
El concepto de profesión nos dice que es aquel conocimiento que se adquiere de manos de especialistas en el área, y preparados para poder dedicarse a aplicar los mismos en la vida cotidiana, siendo una ayuda para la sociedad en la que se desarrolla el individuo. Pero tenemos que mencionar que dicha definición engloba a algunas otras que en conjunto la amplían y complementan el anterior.
            La vocación es aquel deseo de emprender algún tipo de estudio o proyecto con el objetivo de beneficiar y ser beneficiado, si agregamos la palabra “profesional”, podemos enfocarnos en todos aquellos ideales de estudio y trabajo específico que queremos lograr, cumpliendo con los aprendizajes y la práctica segura del beneficio de otros.
            Uno de los principales aspectos que una profesión debe tener, es el deber social, y a través de este debe responder a sus actos sea lo que sea su área y especialización. Claro ejemplo es la ética que cada uno de los trabajos tiene, y no son nada parecidas, pero van enfocadas a cada una de las actividades que realizan, sin embargo, en todas la ética profesional se vuelve uno de sus principales escudos para decir que son verdaderamente entregados a su objetivo de vida profesional.
            La ética en la profesión engloba a la moral, la virtud, el deber y la felicidad para llegar a los ideales. Si todos estos se logran, podría decirse que se cumple el buen vivir en el individuo.
            Antes que todo esto, la libertad aparece para elegir el momento, espacio y rama a la que queremos elegir. Durante el proceso, el mismo concepto aparece para aplicarse en el criterio que tomamos hacia los conocimientos que adquirimos, y finalmente ante la libertad de expresión y propuestas en todas las profesiones.
             Responder a los actos de cada profesión, asumiendo responsabilidades que lo ameriten, significa tener la responsabilidad que cada profesión exige. El mismo concepto obliga a cumplir con sus actividades debidas.
En conclusión, al momento de elegir una profesión se debe tomar en cuenta todo lo que esta implica, pues, es parte de toda nuestra existencia y a través de ella tenemos que influir en la toma de decisiones de los ámbitos económico, político y social en general. La vocación y la profesión tienen una unión especial, porque para esto tienes que sentir ese llamado a hacer lo que te gusta, y así ser feliz y pleno, además de transmitir que en realidad trabajas sin esfuerzo para sentir un beneficio mutuo.



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